Santiago Romero Ayala, alumno de la Facultad de Ingeniería de la UNER, realizó en el año 2010 un intercambio a través del programa ESCALA Estudiantil AUGM a Florianópolis, Brasil.

 Cómo experiencia, que nos podes contar?

 -Realmente la experiencia fue inolvidable, algo que haría una y mil veces. A uno lo cambia como persona, a los que hicimos este tipo de actividades nos gusta identificarnos con el nombre de "intercambistas", pregúntale a cualquiera que haya hecho este tipo de intercambio y vas a ver que es como algo que nos caracteriza, que si nos reúnen nos plantea mucho en común, vivencias únicas y que son difíciles de explicar a otras personas que no lo hayan hecho. Así mientras estuvimos en Florianópolis aparecieron otros "ex-intercambistas" a visitarnos, que habían vivido en la misma casa que nosotros y nos juntábamos a compartir esas experiencias que nunca se olvidan. Por otro lado, el grupo de amigos que nos hicimos, casi todos argentinos a excepción de una chilena, nunca dejamos de escribirnos y de juntarnos. Este verano que paso, fui a chile y me alojé en la casa de esa chica, hace un año fuimos a visitar al jujeño (todos los santafesinos y yo) y el 25 de mayo nos juntamos todos de nuevo en Victoria - Entre Ríos para ir a disfrutar del finde largo y reencontrarnos... en total somos como 10! Así que como verás me cambió mucho este viaje.

 

Florianópolis es magia viviente

- En Florianópolis, llamada por los autóctonos como "isla de la magia", estuve unos 5 meses pero en ese tiempo viajé hasta San Pablo, a Ferrugem, Guarda do Embau, Blumenau, Camboriu, Curitiba, etc, la idea era aprovechar todos los días al máximo. Conocimos 33 playas que tiene la isla y aparte no dejamos de asistir a clases ni a las innumerables actividades culturales que se desarrollaron mientras duró ese sueño. 

 

-Cómo fue tú estadía en la Universidad de Santa Catarina?

 

- Cuando llegué a la UFSC (Universidad Federal de Santa Catarina) mi primera expresión fue de asombro al ver semejante Universidad que tenía más de 10 casas de comidas, tenía un banco, teatro al aire libre, 2 restaurant para estudiantes (donde teníamos los tickets para comer), canchas de tenis, pileta, pista de atletismo, una biblioteca llena de puffs para recostarte a leer los millones de libros que había y el mundo de gente que transitaba habitualmente este espacio. Cuando quise anotarme a las materias me dí cuenta que no tenía restricciones podía cursar materias de ingeniería mecánica, eléctrica, abogacía, letras, educación física, lo que quisiera. Pero Bioingeniería era un POSGRADO y esas materias no podía cursarlas (aparte porque no se dictó ese cuatrimestre)... así que por ese lado me decepcioné un poco... pero pronto me inscribí a Introducción a la Ingeniería Biomédica (Ing. Eléctrica), a Robótica (Ing. Mecánica) y a Portugués (para extranjeros).

 

 

-¿Qué te pareció el Instituto de Ingeniería Biomédica?

 

- Al poco tiempo descubrí el Instituto de Ingeniería Biomédica (IEB) que se encontraba en el campus. El IEB tenía su edificio propio y en cada piso tenían un laboratorio diferente... me fascinó y enseguida quise entrar a trabajar ahí... pero no sabía cómo… encima mi pasaporte tenía un sello que decía VISA ESTUDIANTE - NO VALIDO PARA TRABAJAR. Por lo que tuve que esmerarme un poco para conseguir el contacto que me hizo entrar. El profesor de Introducción a la Ing. Biomédica resultó ser el director del instituto que ante mi entusiasmo me asignó un escritorio con computadora y un proyecto para desarrollar... "Desarrollar un módulo didáctico para enseñar a usar equipos médicos complejos aprovechando simuladores por software" tarea que me encantó y a la cual me dediqué con mucho entusiasmo durante mi estadía, lo que además me permitió visitar todos sus hospitales cercanos y conocer las oficinas/talleres de los bioingenieros de la zona.

 

Una experiencia inolvidable

 

-Todo este esfuerzo desembocó en dos presentaciones en congresos como expositor,  uno en Argentina en el XVII Congreso Argentino de Bioingeniería y en el Primer Congreso de Bioingeniería en Costa Rica. Y como si fuera poco, se la ingeniaron para pagarme una beca por los 4 meses que estuve allí trabajando, plata que aproveche para conocer las Cataratas del Iguazú a mi regreso.

 

Agradecimientos


-Lo aprendido fue mucho, creo que lo más importante es difícil de describir, en cuanto a lo que pude devolverle a la FIUNER fue que a mi regreso junto con Diana Waigandt pudimos acrecentar la oferta en becas a nivel de intercambio, motivar a los demás alumnos a animarse y valorar este tipo de actividades y cuando llegó el Prof. Marcio Alexandre Marques (De UNESP - Sorocaba San Pablo) a la FIUNER lo pude acompañar a conocer nuestras instalaciones, los laboratorios y a los docentes para oficiar de "traductor" además de colaborar con Diana para organizar su estadía en nuestra facultad. Por otro lado, comencé a trabajar en el recién formado Laboratorio de Ensayo y Calibración de Equipos Médicos de la FIUNER y traje experiencias del laboratorio similar que hace años se desempeña en el IEB. Además al desempeñarme como consejero estudiantil, la impronta que me dejó este viaje está en las decisiones que escojo y que a mi parecer favorecen el crecimiento de la institución.